
Si eres madre con diabetes, lee esto.
Hay un cansancio que nadie aplaude. No es el de acostarte tarde ni el de correr todo el día. Es otro. Es el de vivir en alerta constante. El de despertarte en mitad de la noche porque una flecha apunta hacia abajo y tu cuerpo te susurra que necesita atención, y aun así te levantas horas después a preparar desayunos como si nada hubiera pasado.
Es la fortaleza silenciosa de una madre con diabetes
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